viernes, 28 de abril de 2017

Traspasar el dolor

-Hay que traspasar el dolor. Me dijo mi psicoterapeuta hace unos meses atrás.
-¿Traspasar el dolor? Pensé.
Sí, no era una invitación a negarlo, ni evadirlo, era una exhortación a sentirlo, olerlo, tocarlo, mirarlo, escucharlo. Entender que estaba (está) ahí y que no es el TODO, si no una parte de mi que merece ser atendida.
HAY QUE TRASPASAR EL DOLOR. DEFINITIVAMENTE.
Hay que darle su lugar, su espacio en un mundo que nos invita a ser siempre fuertes, valientes, felices y operativxs. Como si ser positivxs tuviese que ser por fuerza un estado constante de la razón y el corazón.
Y ojo, no hablo de sufrimiento, hablo de dolor. De ese que aparece en las mañanas como un vacío en el estómago. De ese que sin avisar y en medio bus nos saca unas lágrimas. De ese que se siente cuando entra la nostalgia y los recuerdos atacan. De ese que llega cuando decimos adiós. De ese que seguramente hemos sentido infinidad de veces.
HAY QUE TRASPASAR EL DOLOR.
Hay que darse tiempo para abrazarlo conscientemente. Y darse tiempo para sanar. Ser amorosx con unx mismx, perdonarse y sobre todo serse leal. Comprender que como señalaba el filósofo chino Lao Tzu, “Hay un tiempo para adelantarse, y un tiempo para atrasarse; un tiempo para moverse, y un tiempo para descansar; un tiempo para ser vigoroso, y un tiempo para estar exhausto; un tiempo para estar a salvo y un tiempo para estar en peligro".
HAY QUE TRASPASAR EL DOLOR.
Darse cuenta que no siempre tendremos el control. Que hay que curarse al propio ritmo. Que no hay que apurar nada, por que no urge, por que no es mecánico.
HAY QUE TRASPASAR EL DOLOR.
Estar presentes, besar nuestras heridas, y por qué no amarlas también, para transformarlas en experiencias y sabiduría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario