Hace tiempo vengo preguntándome qué busco o espero cuando me vinculo a otras personas. Qué tipo de lazos afectivos genero con quienes pasan por mi vida. Y he llegado a la conclusión que en definitiva, y a pesar de la pluralidad de formas de relacionamiento que existen, una cosa tengo clara: LAS PERSONAS NO SOMOS OBJETOS, ni de consumo, ni de propiedad, ni de uso, ni de desecho.
Decía Galeano que vivimos en la sociedad del desvinculo, donde lxs otrxs no son compañerxs, si no competencia, una amenaza, y por eso vivimos negándonos la oportunidad de crear relaciones más horizontales, más amorosas, más empáticas, más sinceras, más libres, y menos hirientes, violentas o esclavizantes.
Somos incapaces de decir lo que queremos, de mirarnos a los ojos, de honrar a quienes nos entregan parte de su tiempo (o del tiempo que entregamos a otrxs).
Conocemos personas, nos gustan, nos dan parte de sus energías, de sus sueños, de sus ilusiones, de sus besos, etc. Pero desde nuestra racionalidad egoísta las botamos cuando ya no nos sirven, cuando ya no nos generan "ganancias". Sí ganancias, por que esa es la lógica propietaria- bancaria de este sistema patriarcal-capitalista, una lógica donde las relaciones son pensadas en términos de costo-beneficio.
Vivimos en un canje constante de cuerpos que parecen no tener rostro, ni ilusiones, ni alegrías, ni miedos. Somos muchas veces incapaces de coger una sólo noche con alguien y tratarle como un ser humano, y no como una cosa.
Nos cuesta la ternura, nos cuesta el cariño, nos cuesta llegar e irnos con amor por que al final también eso tiene precio en el mercado.
Vivimos calculando la vida, el sexo, los abrazos, por que tememos crear otras formas de vincularnos que implican hacer rupturas, re-plantear, re-pensar nuestras relaciones con el mundo y con lxs demás. Que nos invitan a ser vulnerables y vernos a nosotrxs mismxs con todas nuestras cicatrices, incoherencias, y resistencias.
Queremos sanarnos pero sin arriesgar ni un poco, y amigues, la revolución no se logar teniendo una coraza en el corazón, ni hablando de afectos, sin AFECTAR-NOS, sin hablar de nuestros dolores, de nuestras esperanzas.
