Crecí,
y me convertí en Guarumo,
en Roble, en Higuerón.
En raíz profunda que besa el agua
y la tierra.
En rama fuerte y frondosa
en busca de la luz, del fuego.
En hoja danzando al aire
en libertad.
🍃🌱🌳
CATÁRTICA
"Cada unx es dueñx de su propia catarsis" M. Benedetti
martes, 12 de diciembre de 2017
lunes, 12 de junio de 2017
Otras formas de vincularnos son posibles
Hace tiempo vengo preguntándome qué busco o espero cuando me vinculo a otras personas. Qué tipo de lazos afectivos genero con quienes pasan por mi vida. Y he llegado a la conclusión que en definitiva, y a pesar de la pluralidad de formas de relacionamiento que existen, una cosa tengo clara: LAS PERSONAS NO SOMOS OBJETOS, ni de consumo, ni de propiedad, ni de uso, ni de desecho.
Decía Galeano que vivimos en la sociedad del desvinculo, donde lxs otrxs no son compañerxs, si no competencia, una amenaza, y por eso vivimos negándonos la oportunidad de crear relaciones más horizontales, más amorosas, más empáticas, más sinceras, más libres, y menos hirientes, violentas o esclavizantes.
Somos incapaces de decir lo que queremos, de mirarnos a los ojos, de honrar a quienes nos entregan parte de su tiempo (o del tiempo que entregamos a otrxs).
Conocemos personas, nos gustan, nos dan parte de sus energías, de sus sueños, de sus ilusiones, de sus besos, etc. Pero desde nuestra racionalidad egoísta las botamos cuando ya no nos sirven, cuando ya no nos generan "ganancias". Sí ganancias, por que esa es la lógica propietaria- bancaria de este sistema patriarcal-capitalista, una lógica donde las relaciones son pensadas en términos de costo-beneficio.
Vivimos en un canje constante de cuerpos que parecen no tener rostro, ni ilusiones, ni alegrías, ni miedos. Somos muchas veces incapaces de coger una sólo noche con alguien y tratarle como un ser humano, y no como una cosa.
Nos cuesta la ternura, nos cuesta el cariño, nos cuesta llegar e irnos con amor por que al final también eso tiene precio en el mercado.
Vivimos calculando la vida, el sexo, los abrazos, por que tememos crear otras formas de vincularnos que implican hacer rupturas, re-plantear, re-pensar nuestras relaciones con el mundo y con lxs demás. Que nos invitan a ser vulnerables y vernos a nosotrxs mismxs con todas nuestras cicatrices, incoherencias, y resistencias.
Queremos sanarnos pero sin arriesgar ni un poco, y amigues, la revolución no se logar teniendo una coraza en el corazón, ni hablando de afectos, sin AFECTAR-NOS, sin hablar de nuestros dolores, de nuestras esperanzas.
lunes, 15 de mayo de 2017
Todo es un proceso
"Todo es un proceso". Me lo repito hace meses como mantra, cuando me descubro intentando acelerar el paso para cumplir con las expectativas de otrxs (o con las mías)
"Todo es un proceso". Me lo digo cada mañana, cuando no respeto mis ritmos (o los de otrxs).
"Todo es un proceso". Me lo canto cada noche, para entender amorosamente que cada quien tiene su historia, sus cicatrices, sus dolores, sus miedos, sus contradicciones.
"Todo es un proceso". Me lo sentipienso cada vez que descubro que la transformación parte de un reconocimiento de mis propias profundidades, de mis sombras, de mis raíces. De ese trabajo cotidiano que implica descubrir mis matices.
"Todo es un proceso". Me lo abrazo cada vez que no creo en mi capacidad de tenerme calma, de tenerme paciencia, de no ser siempre políticamente correcta.
"Todo es un proceso". Me lo regalo cada vez que hago o digo algo por que "así debe de ser" aunque me haga sentir incómoda, aunque a veces ni siquiera lo crea o lo quiera, sólo por el venenoso temor de ser juzgada, medida o señalada.
"Todo es un proceso". Me lo invito cada vez que no tomo distancia, que me presiono y exijo ser alguien que aún no estoy preparada para ser.
"Todo es un proceso". Me lo grito, sí, me lo grito cuando no escucho mi son, mi música, mis poesías, que piden no ser tan dura conmigo misma, que piden perdonar-me, que piden acariciarme y susurrarme al oído "date tu tiempo".
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sábado, 29 de abril de 2017
Libertad para Higui
¿Quién es Higui?
Higui es una mujer de 42 años, trabajadora, amante del fútbol.
El pasado 16 de octubre de 2016 fue atacada por 10 hombres, en el barrio Mariló de Bella Vista, una localidad de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Un país donde cada 18 horas se produce un femicidio.
La golpearon e intentaron violentarla sexualmente, luego de múltiples amenazas y acoso.
Higui en su defensa, mató a uno de sus agresores.
¿Su delito? Ser MUJER, Ser POBRE y ser LESBIANA
¿Su "error"? Haberse DEFENDIDO de una "violación correctiva; una práctica lesbofobica que tiene como intención "curar" a las mujeres lesbianas por su orientación sexual.
¿Su condena? Ser detenida, apresada y acusada por homicidio simple,
y que los hombres que la agredieron sigan libres.
¿Lo injusto? Ser revictimizada por un sistema judicial machista y clasista que defiende a los agresores y culpa a las víctimas, y que aunque establece en el artículo 34 del Código Penal argentino que "la violencia no es punible si se trata de defensa propia o de sus derechos", no ha sido tomado en cuenta en el caso de Higui.
Higui es hoy, mañana puede ser cualquier mujer, en cualquier lugar del mundo.
Higui actúo para defender su vida.
Higui es INOCENTE.
¡Yo también me hubiese defendido! ¿VOS?
#LibertadParaHigui #JusticiaParaHigui#VivasNosQueremos
viernes, 28 de abril de 2017
Traspasar el dolor
-Hay que traspasar el dolor. Me dijo mi psicoterapeuta hace unos meses atrás.
-¿Traspasar el dolor? Pensé.
-¿Traspasar el dolor? Pensé.
Sí, no era una invitación a negarlo, ni evadirlo, era una exhortación a sentirlo, olerlo, tocarlo, mirarlo, escucharlo. Entender que estaba (está) ahí y que no es el TODO, si no una parte de mi que merece ser atendida.
HAY QUE TRASPASAR EL DOLOR. DEFINITIVAMENTE.
Hay que darle su lugar, su espacio en un mundo que nos invita a ser siempre fuertes, valientes, felices y operativxs. Como si ser positivxs tuviese que ser por fuerza un estado constante de la razón y el corazón.
Y ojo, no hablo de sufrimiento, hablo de dolor. De ese que aparece en las mañanas como un vacío en el estómago. De ese que sin avisar y en medio bus nos saca unas lágrimas. De ese que se siente cuando entra la nostalgia y los recuerdos atacan. De ese que llega cuando decimos adiós. De ese que seguramente hemos sentido infinidad de veces.
HAY QUE TRASPASAR EL DOLOR.
Hay que darse tiempo para abrazarlo conscientemente. Y darse tiempo para sanar. Ser amorosx con unx mismx, perdonarse y sobre todo serse leal. Comprender que como señalaba el filósofo chino Lao Tzu, “Hay un tiempo para adelantarse, y un tiempo para atrasarse; un tiempo para moverse, y un tiempo para descansar; un tiempo para ser vigoroso, y un tiempo para estar exhausto; un tiempo para estar a salvo y un tiempo para estar en peligro".
HAY QUE TRASPASAR EL DOLOR.
Darse cuenta que no siempre tendremos el control. Que hay que curarse al propio ritmo. Que no hay que apurar nada, por que no urge, por que no es mecánico.
HAY QUE TRASPASAR EL DOLOR.
Estar presentes, besar nuestras heridas, y por qué no amarlas también, para transformarlas en experiencias y sabiduría.
miércoles, 12 de abril de 2017
Rebelión
Acto revolucionario ese de mirarnos a los ojos y reconocernos.
Acto subersivo ese de abrazarnos y encontrarnos
Acto de sublevación ese de tomarnos de las manos y por primera vez sentirnos
Acto insurrecto ese de amar-nos
domingo, 5 de marzo de 2017
Reivindicación de la intensidad
Soy INTENSIDAD
Mi
cuerpo es pasión demoleradora. Rio, amo, deseo, lloro, sufro. Llevo
fuego encendido dentro.
Digo
lo que pienso, y hago lo que siento.
Soy profunda como el océano. Estoy loca, soy rara. Me gustan las cosas más extrañas.
Por eso me perdono todas las veces que me censuré, que no aticé la llama.
Que
disimulé tener miedo.
Que
negué el dolor profundo o la alegría voraz.
Me perdono por la veces que dije NO cuando quise decir SÍ y viceversa.
Me perdono lo besos no dados,
las
palabras no dichas, la falsa indiferencia que me rompió el alma.
La
rabia acumulada cada vez que yo misma me tapé la boca.
Me perdono someterme para no "incomodar"
¡Sí! Soy INTENSA, y no lo cayo. Ya fueron muchos los silencios.
Llegó
el momento de gritarlo:
¡Intensas
del mundo uníos! Que a este mundo le falta poesía. Le falta
corazón.
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